Mi maestro como ha dicho siempre fue un joven curioso, después de conocer al Slenderman gusto de intentar invocarlo, será arriesgado dijo, pero conocer algo así es lo que busco, poco tiempo paso para que diera con un joven que sabia más sobre este demonio, no dudo ni un minuto en salir pitando para aquel lugar cuando se entero del chico, al llegar ahí se encontró con alguien llamado Adrian, era el, un joven de 16 años, de tez un poco blanca y apariencia despreocupada, solo entrar en casa de aquel chico le provoco escalofríos -algo muy extraño en el-, Adrian no dudo para nada y conto todo cuanto sabía de aquel demonio, incluso la forma de invocarle, esto le gusto a Carlos, mi maestro, decidió quedarse cerca de aquel lugar para poder intentar traerlo sin repercusiones en mi, el resto del equipo o su familia, tuvieron que pasar dos largos años para que el arreglara todo, se desconecto de nosotros, desapareció como si la tierra se lo hubiese comido, pero para ese entonces ya había creado un grupo de amigos, cierta noche que se encontraba solo bajo la luz de la luna llena, el lo hizo, pero su intento no tuvo resultado, o eso pensó así que algo decepcionado de aquel ser decidió ir a dormir y retirarse de aquel lugar en no más de una quincena, sin embargo todas las noches durante siete días el tenia pesadillas con esa criatura, sentía que algo andaba mal, como si el Slenderman lo persiguiera, el día ocho decidió no dormirse, caminaba alrededor del apartamento buscando algo que hacer para no dormir, empezó a llover y se corto la luz, de nuevo sintió escalofríos, decidió que seria buena idea ir a la cama, pues pronto serian las 3 am y no es una linda hora para estar despierto cuando sabes algo de demonios -el estar dormido no ayuda de mucho pero es algo-, justo al pasar por el espejo sintió como si algo lo observara, así que regreso un paso y volteo a ver, una silueta sin rostro, demasiado delgado y un tentáculo saliendo de ahí, el cual solo roso su cuerpo para producir un escalofrío aun mayor, se quedo paralizado esperando fuera su fin, pero no fue así esa cosa aun no quería matarlo, en un instante pestañeo y eso desapareció, se dirigió a la cama aunque sin poder dormir, solo escuchaba como algo rasgaba su ventana, aunque por seguridad suya ya le había puesto sal para evitar “visitas inesperadas”.
sábado, 15 de junio de 2013
Slender Man
Mi maestro como ha dicho siempre fue un joven curioso, después de conocer al Slenderman gusto de intentar invocarlo, será arriesgado dijo, pero conocer algo así es lo que busco, poco tiempo paso para que diera con un joven que sabia más sobre este demonio, no dudo ni un minuto en salir pitando para aquel lugar cuando se entero del chico, al llegar ahí se encontró con alguien llamado Adrian, era el, un joven de 16 años, de tez un poco blanca y apariencia despreocupada, solo entrar en casa de aquel chico le provoco escalofríos -algo muy extraño en el-, Adrian no dudo para nada y conto todo cuanto sabía de aquel demonio, incluso la forma de invocarle, esto le gusto a Carlos, mi maestro, decidió quedarse cerca de aquel lugar para poder intentar traerlo sin repercusiones en mi, el resto del equipo o su familia, tuvieron que pasar dos largos años para que el arreglara todo, se desconecto de nosotros, desapareció como si la tierra se lo hubiese comido, pero para ese entonces ya había creado un grupo de amigos, cierta noche que se encontraba solo bajo la luz de la luna llena, el lo hizo, pero su intento no tuvo resultado, o eso pensó así que algo decepcionado de aquel ser decidió ir a dormir y retirarse de aquel lugar en no más de una quincena, sin embargo todas las noches durante siete días el tenia pesadillas con esa criatura, sentía que algo andaba mal, como si el Slenderman lo persiguiera, el día ocho decidió no dormirse, caminaba alrededor del apartamento buscando algo que hacer para no dormir, empezó a llover y se corto la luz, de nuevo sintió escalofríos, decidió que seria buena idea ir a la cama, pues pronto serian las 3 am y no es una linda hora para estar despierto cuando sabes algo de demonios -el estar dormido no ayuda de mucho pero es algo-, justo al pasar por el espejo sintió como si algo lo observara, así que regreso un paso y volteo a ver, una silueta sin rostro, demasiado delgado y un tentáculo saliendo de ahí, el cual solo roso su cuerpo para producir un escalofrío aun mayor, se quedo paralizado esperando fuera su fin, pero no fue así esa cosa aun no quería matarlo, en un instante pestañeo y eso desapareció, se dirigió a la cama aunque sin poder dormir, solo escuchaba como algo rasgaba su ventana, aunque por seguridad suya ya le había puesto sal para evitar “visitas inesperadas”.
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